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miércoles, marzo 28, 2012

"Discriminación" y "Tolerancia"... ¿Dónde queda la "consecuencia"?

discriminar.
(Del lat. discrimināre).
1. tr. Seleccionar excluyendo.
2. tr. Dar trato de inferioridad a una persona o colectividad por motivos raciales, religiosos, políticos, etc.

tolerar.
(Del lat. tolerāre).
1. tr. Sufrir, llevar con paciencia.
2. tr. Permitir algo que no se tiene por lícito, sin aprobarlo expresamente.
3. tr. Resistir, soportar, especialmente un alimento, o una medicina.
4. tr. Respetar las ideas, creencias o prácticas de los demás cuando son diferentes o contrarias a las propias.

Fuente: RAE

Lamentáblemente, el día de hoy nos vimos enfrentados a una triste (pero ya prácticamente inevitable) noticia: el fallecimiento de Daniel Zamudio, el joven gay que fuera brutalmente apaleado por un grupo de jóvenes que consideraban su opción sexual como "un error", y decidieran "castigarle" por ello. Ante esto, las redes sociales y el comentario nacional explotó al unísono reclamando contra este acto de "discriminación e intolerancia", desplegando campañas y peticiones de leyes anti-discriminación y repudiando tajantemente este tipo de actos.



Hasta ahí, todo bastante bien, estamos todos bastante de acuerdo... pero... ¿Tanta gente está genuinamente preocupada por la discriminación y la intolerancia? ¿En serio?


Ahí es donde empieza a incomodarme un tanto el tema. ¿Le suena extraño? Haga un ejercicio simple: salga a la calle y observe, escuche. Párese en un paradero de micro donde confluyan representantes de todos los NSE (Nivel Socio-Económico). Observe cómo se miran entre ellos. Observe que pasa cuando uno de estos pone su música a todo volumen en la micro, se baja. Lo que comentarán los otros más tarde ("flaite y la $?#@$"# apaga tu música"). Fíjese lo que dice la gente cuando ve a alguien con sobrepeso o demasiado delgado. O muy chico. O muy alto. O de tez muy oscura o clara. O tantas otras. O cómo se sulfuran los ánimos cuando alguien simpatizante de la derecha hace un comentario X y le cae el cartel de "facho" como si fuera un reflejo condicionado (o "comunacho", en el caso opuesto). ¿Y dónde quedó la tolerancia ahí? ¿No que "no a la discriminación"?


Como leí en Twitter hoy, "twittear que no a la discriminación y la intolerancia, y luego insultar a Hinzpeter por "judío", o a Zalaquett por "turco" " es un doble estándar muy clásico de nuestra idiosincracia. Revolucionario de la boca para afuera, neutral de la boca para afuera, con la expresión pública que dice mucho, pero que en el fuero interno se contradice. Y va desde cosas leves hasta casos bien extremos.


Y ojo: esto nos toca a todos. Aquí a todos les queda el sombrero. Y si no lo cree así, espérese a ver el próximo partido Chile - Perú, o a la nueva noticia de farándula sobre Kena Larraín. Veamos si se "salva" de lo antes expuesto.


Que no se malentienda: todos podemos tener opiniones, perspectivas, ideologías y posturas distintas. "En la diversidad está el gusto", estamos más que claros en ello. Nadie espera que todos pensemos igual, porque -además de utópico- sería una lata. Sin embargo, eso no implica que nadie tenga el derecho o la atribución de aplicarle etiquetas descalificadoras al que piensa distinto, como si fuera máquina etiquetando envases. Respete y será respetado. Tolere si quiere tolerancia. No discrimine si quiere hablar de ello. Pero sea consecuente con lo suyo, no sea hipócrita. Porque eso es peor que ser discriminador o intolerante, pues le suma el cinismo.


Que el fallecimiento de Daniel Zamudio nos recuerde a fuego que la "discriminación" y la "tolerancia" de la que tanto algunos se llenan la boca (o los teclados) es de dos vías, y no sólo en temas como la orientación sexual. Cotidianamente la discriminación y la intolerancia hacen nata, y el respeto por el otro más parece mito urbano que un valor básico del ser humano. La educación esencial parte por casa, por uno mismo, en el trato hacia los otros. Por favor, sea consecuente, y no sea parte de las "masas" que siguen el tema de turno y ahí se manifiestan, pero apenas salga otro, habrán cambiado el switch a ese nuevo tema.

Gracias.

jueves, marzo 22, 2012

Esto de ser medio "polilla"...

¿Se han fijado en lo llamativo que es el ver cómo las polillas rebotan y rebotan, furiosamente, contra las ampolletas una y otra vez? Ok, no es "exclusividad polillística" el acto de rondar los focos en cuestión, sin embargo, no he observado otro insecto volador que se lance von tal furia, choque, rebote, se aleje y se lance nuevamente a repetir el proceso, hasta terminar occiso en el piso (jo, salió verso...). No soy entomólogo ni cercano y en realidad no me interesa mayormente una explicación biológica del asunto, pero no deja de llamarme la atención.

Mi interés y área de apasionamiento es la conducta humana. No por nada estudié y me especializo en lo que estoy. Sin embargo, no deja de sorprenderme la cantidad de similitudes que tenemos con los animales e insectos, o cómo actos  de estos bien resemblan nuestras propias conductas. Y aquí es donde entran, para este cado, las polillas.

Me he dado cuenta que soy medio "polilla" para algunas cosas. Que voy "al choque" o "a la lucha" una y otra vez contra las mismas ampolletas (tenas/situaciones) y cuyo resultado es esta "crónica de una muerte anunciada" de la que antes hablaba. Y me empecé a preguntar el "por qué" de ello. Està bien ser perseverante, pero tampoco para caer en lo "suicida - masoquista". Y vuelve a salir el cuestionamiento. ¿Será una suerte de efecto oasis, un espejismo de.éxito que es el que seduce tan poderosamente, sin notar la futilidad de la insistencia, la constancia y el esfuerzo? Quizás.

Ojalá las polillas supieran hablar.

PD: Primer post del año, y primero desde el Windows Phone. ¿Se volverá costumbre?

jueves, noviembre 10, 2011

El "Cybermundo": ¿Tan distante del mundo "real"?

Luego de leer un artículo en FayerWayer, respecto al "primer Twit-Funeral" del que se tiene registro conocido (o masivo) en un grupo de FB al cual pertenezco, surgió un comentario en relación a dicho artículo. Si bien la idea es que puedan leerlo, resumidamente lo central es que, tras fallecer la dueña de una cuenta de Twitter, esta habría dejado encargado a su madre el que, tras su deceso, hiciese pública su partida y se despidiera particularmente de algunos usuarios. Ante este hecho, en dicho grupo surge una pregunta que, por demás, es altamente común encontrarla y escucharla (o leerla) ante situaciones de la vida cotidiana, que vemos reflejadas en el cyberespacio: "¿no será mucho?" o "Que freak.". Ante eso, me tomé la atribución de hacer un comentario desde mi perspectiva, que quiero aprovechar de compartir en el blog. El comentario dice:
No considero que sea "freak" ni "mucho" la situación citada en el artículo. Años varios atrás, recuerdo la primera vez que salí (y después pololée) con una chica que conocí por mIRC, por algo así de medio año o un poco más. Quienes lo escuchaban no dudaban en decirme "freak" o "nerd" o varias cosas más. Hoy, unos... eh... 12 años después? Sitios de citas, matrimonios gracias a internet, relaciones a distancias sostenidas por años, etc., son pan de cada día, y no se le hace extraño a nadie. Y es que pareciera que a la gente se le olvidara un detalle esencial en todo esto: la gran mayoría de quienes usan redes sociales, aún usando un nickname, están siendo ellos mismos. No es de sorprender que las bios(mini-auto-biografía en Twitter) digan tu profesión, si eres madre o padre, que cosas te gustan, si eres +1(pareja) de alguien, etc., pues mal que mal, es como tu "perfil virtual" de quien eres en carne y hueso. Y como quienes usamos estas cuentas somos seres humanos, con sentimientos y emociones, y que establecemos vínculos desde simpatía hasta real afecto por otros seres humanos, se hace lógico y necesario que eventualmente, ante la pérdida de "uno de nosotros" la reacción sea inmediata. Más de alguno ha tenido algún conocido o amigo en twitter que de la noche a la mañana te dejó de seguir y te sorprendió. Más de algún otro ha tenido este contacto que te dijo algo feo o algo malo de ti y te dolió. Y no tiene que ver con que "se pierda la identidad" ni mucho menos, a mi parecer. Tiene que ver con algo tan esencial como que somos seres humanos, interactuando con otros seres humanos. Hay algunos que incluso creen que por pasar como "personaje" pueden hacer lo que quieran, pero ni siquiera. El personaje se agota, la persona se aburre de no ser ella misma sino el personaje, y lo bota (el ejemplo de @elpulento, por tirar algo reciente). La muerte es para todos algo que está siempre presente pero de lo que no se habla mucho, a pesar de que todos sepamos que vamos hacia allá. Por ende, es por demás lógico y esperable que se quiera cerrar el ciclo e integrar a todos aquellos que de alguna forma u otra fueron parte de la vida de este ser humano. Mal que mal, han formado parte de su vida, de su tiempo, de sus recuerdos y experiencias, ya sea desde algo tan ínfimo como responder una duda de un tweet, contar un chiste, o inclusive brindar una palabra de apoyo. No miren en menos los lazos afectivos que pueden crearse por estas vías, muchachos. Los afectos no sólo se establecen ante el contacto físico, primero va el contacto emocional / espiritual.
Aprovecho de añadir en esta ocasión (y aprovechando el actual escenario nacional) de hacer un último agregado. Tanto se habla de la diversidad sexual, de la tolerancia, la "aceptación de las minorías" y etc. Y a la par, tanto se descalifica a otros por nivel socioeconómico, nivel educativo, apariencia física, creencia política, etc. Quizás de buenas a primeras esto no parezca tener relación con el tema planteado, pero creo que confluyen en un punto muy importante y particular: quienes los viven y experiencian son(somos) seres humanos. Lo que se diga a través de una red social a otro usuario le llega a un ser humano, con emociones y sentimientos como nosotros. Y si, estamos claros que hay algunos con más tolerancia que otros. Pero ojalá siempre se tuviera en mente que los mensajes escritos hacia un @ van hacia un ser humano, no hacia una máquina o un ente virtual, por mucho que la plataforma sea de esa forma.

Dato curioso: ¿se han fijado que las palabras en inglés para "palabras" y "espadas" son muy similares? ("Words" y "Swords" respectivamente). Si bien su etimología es muy distinta, no puedo sino preguntarme si será una mera coincidencia (en las cuales no creo) esta cercanía, en especial si consideramos que "las palabras pueden ser como espadas", según el uso que se les dé.