Mostrando entradas con la etiqueta relaciones. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta relaciones. Mostrar todas las entradas

jueves, noviembre 10, 2011

El "Cybermundo": ¿Tan distante del mundo "real"?

Luego de leer un artículo en FayerWayer, respecto al "primer Twit-Funeral" del que se tiene registro conocido (o masivo) en un grupo de FB al cual pertenezco, surgió un comentario en relación a dicho artículo. Si bien la idea es que puedan leerlo, resumidamente lo central es que, tras fallecer la dueña de una cuenta de Twitter, esta habría dejado encargado a su madre el que, tras su deceso, hiciese pública su partida y se despidiera particularmente de algunos usuarios. Ante este hecho, en dicho grupo surge una pregunta que, por demás, es altamente común encontrarla y escucharla (o leerla) ante situaciones de la vida cotidiana, que vemos reflejadas en el cyberespacio: "¿no será mucho?" o "Que freak.". Ante eso, me tomé la atribución de hacer un comentario desde mi perspectiva, que quiero aprovechar de compartir en el blog. El comentario dice:
No considero que sea "freak" ni "mucho" la situación citada en el artículo. Años varios atrás, recuerdo la primera vez que salí (y después pololée) con una chica que conocí por mIRC, por algo así de medio año o un poco más. Quienes lo escuchaban no dudaban en decirme "freak" o "nerd" o varias cosas más. Hoy, unos... eh... 12 años después? Sitios de citas, matrimonios gracias a internet, relaciones a distancias sostenidas por años, etc., son pan de cada día, y no se le hace extraño a nadie. Y es que pareciera que a la gente se le olvidara un detalle esencial en todo esto: la gran mayoría de quienes usan redes sociales, aún usando un nickname, están siendo ellos mismos. No es de sorprender que las bios(mini-auto-biografía en Twitter) digan tu profesión, si eres madre o padre, que cosas te gustan, si eres +1(pareja) de alguien, etc., pues mal que mal, es como tu "perfil virtual" de quien eres en carne y hueso. Y como quienes usamos estas cuentas somos seres humanos, con sentimientos y emociones, y que establecemos vínculos desde simpatía hasta real afecto por otros seres humanos, se hace lógico y necesario que eventualmente, ante la pérdida de "uno de nosotros" la reacción sea inmediata. Más de alguno ha tenido algún conocido o amigo en twitter que de la noche a la mañana te dejó de seguir y te sorprendió. Más de algún otro ha tenido este contacto que te dijo algo feo o algo malo de ti y te dolió. Y no tiene que ver con que "se pierda la identidad" ni mucho menos, a mi parecer. Tiene que ver con algo tan esencial como que somos seres humanos, interactuando con otros seres humanos. Hay algunos que incluso creen que por pasar como "personaje" pueden hacer lo que quieran, pero ni siquiera. El personaje se agota, la persona se aburre de no ser ella misma sino el personaje, y lo bota (el ejemplo de @elpulento, por tirar algo reciente). La muerte es para todos algo que está siempre presente pero de lo que no se habla mucho, a pesar de que todos sepamos que vamos hacia allá. Por ende, es por demás lógico y esperable que se quiera cerrar el ciclo e integrar a todos aquellos que de alguna forma u otra fueron parte de la vida de este ser humano. Mal que mal, han formado parte de su vida, de su tiempo, de sus recuerdos y experiencias, ya sea desde algo tan ínfimo como responder una duda de un tweet, contar un chiste, o inclusive brindar una palabra de apoyo. No miren en menos los lazos afectivos que pueden crearse por estas vías, muchachos. Los afectos no sólo se establecen ante el contacto físico, primero va el contacto emocional / espiritual.
Aprovecho de añadir en esta ocasión (y aprovechando el actual escenario nacional) de hacer un último agregado. Tanto se habla de la diversidad sexual, de la tolerancia, la "aceptación de las minorías" y etc. Y a la par, tanto se descalifica a otros por nivel socioeconómico, nivel educativo, apariencia física, creencia política, etc. Quizás de buenas a primeras esto no parezca tener relación con el tema planteado, pero creo que confluyen en un punto muy importante y particular: quienes los viven y experiencian son(somos) seres humanos. Lo que se diga a través de una red social a otro usuario le llega a un ser humano, con emociones y sentimientos como nosotros. Y si, estamos claros que hay algunos con más tolerancia que otros. Pero ojalá siempre se tuviera en mente que los mensajes escritos hacia un @ van hacia un ser humano, no hacia una máquina o un ente virtual, por mucho que la plataforma sea de esa forma.

Dato curioso: ¿se han fijado que las palabras en inglés para "palabras" y "espadas" son muy similares? ("Words" y "Swords" respectivamente). Si bien su etimología es muy distinta, no puedo sino preguntarme si será una mera coincidencia (en las cuales no creo) esta cercanía, en especial si consideramos que "las palabras pueden ser como espadas", según el uso que se les dé.

domingo, agosto 28, 2011

La palabra, el puente entre realidades.

Pocas veces nos detenemos a pensar en cuanta fuerza y cuan relevantes son las palabras en nuestra vida cotidiana, y en la de quienes nos rodean, sean estos familiares, amigos, colegas, o inclusive perfectos extraños. Pocas veces se considera lo relevante que es el lenguaje para una interacción satisfactoria, y menos aún el nivel de influencia que puede llegar a tener la palabra en un ser humano cualquiera. Más aún, hoy en día y dada la acelerada expansión de la tecnología y los medios de comunicación en tiempo real, el lenguaje se ha visto severamente condensado a la menor cantidad de palabras posibles para expresar una idea, un pensamiento o inclusive, un afecto. Y si bien esto permite la movilidad de información de manera rápida y efectiva, no es menor el recordar que el que el lenguaje tenga tanta diversidad (en especial nuestra lengua, el castellano) no es una mera o antojadiza coincidencia, sino que es el producto de siglos de interacción, desarrollo y expansión.

En mi profesión, tempranamente escuché algo que puso en conceptos un sentimiento que desde muy pequeño llevé conmigo: "el lenguaje construye realidades". Esta sencilla frase encerraba, tras si, un muy complejo aspecto, pero a la vez tan evidente que cotidianamente es pasado por alto: todo  lo que comprendemos y es parte de nuestra realidad, tiene lenguaje asociado a ello. No hay nada que no esté representado por lenguaje. Y si algo que conocemos, vivenciamos o presenciamos no posee un concepto lingüístico específico, rápidamente buscamos la forma de envolverlo y describirlo a través de otros conceptos que hagan referencia a algo similar, y que permitan en su conjunto dar cuenta lo más cercanamente posible de aquello que estamos contemplando, sintiendo, viviendo, etc. Y si nos detenemos a pensarlo un segundo, aún siendo palabras similares o iguales las que puedan conocer dos personas, los significados, interpretaciones, valoraciones afectivas y otros que tiene esto para cada uno varía por quichimil motivos distintos, haciendo del lenguaje un elemento fundamental en nuestra vida. Claro está, el lenguaje no verbal, el corporal (las posturas, las miradas, los actos, los gestos, etc.) tb. cumplen un rol fundamental, pero eso será temática de otro artículo, jeje.

Volviendo a la idea central. Al interactuar con otra persona, la forma en que se usen las palabras para producir esa interacción pueden generar muchos efectos diversos en cada uno. Palabras que para uno podrían ser nimiedades o inclusive cosas muy graciosas, para otros pueden ser palabras muy hirientes o que tengan algún grado de significación importante (por historia de vida, experiencia, educación, lo que sea). Es muy común, a su vez, que si nuestro interlocutor reacciona negativamente ante algo que le dijimos (ej.: una broma) se le tilde rápidamente de "tonto grave" o algo por el estilo, pues no reacciona como nosotros, y el trato se vuelva aún más distante o incómodo. Y esto, a su vez, genera discusiones, confrontaciones, peleas y debates totalmente innecesarios por algo que se soluciona tan sencillamente como explotando la diversidad de lenguaje que se posee, y considerando además al otro como alguien distinto con la misma capacidad de poseer un determinado tipo de lenguaje distinto al nuestro, una realidad distinta a la nuestra (ya sea radicalmente distinta o levemente distinta) y el derecho a comprender las cosas de forma distinta a nosotros, como nosotros de ellos. De esta forma, las palabras que utilicemos con esas personas, y la forma en que podamos comprender mutuamente los respectivos lenguajes y realidades de cada uno, abren la oportunidad de crear puentes entre realidades distintas y diversas, que eventualmente pueden inclusive complementarse (o no tener incidencia en la otra en absoluto), y no el intentar delimitar una realidad ajena a través de la nuestra y de nuestra forma de usar el lenguaje. Está claro, eso si, que las palabras también tienen funciones y usos y que tampoco es cosa de cambiarlas antojadizamente, como tampoco es posible transitar de un lugar a otro sin considerar sentidos de tránsito, edificaciones, etc.

Por lo anterior, cuide su lenguaje, querido lector, lectora. Las palabras pueden causar más daño, si son mal usadas, que cualquier arma, pues su huella es intangible mas altamente perceptible. A su vez, una palabra adecuada (y en especial si va asociada a un acto o un afecto concreto) puede ser de gran curación, apoyo y alegría, tanto o más que cualquier regalo adquisible o inclusive, elaborable.

Disfrutemos la riqueza del lenguaje, ese lenguaje común que tenemos como especie, a pesar de sus diversas formas.

NdA: La inspiración para el presente texto fue gracias a la música de fondo del blog de Kary. Asimismo, el empujón final para retomar la escritura se debe a ella y sus escritos. Gracias!! :)